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                         Trastornos de la alimentación: Anorexia, Bulimia

 


  ¿En qué consisten los trastornos de la alimentación?
  ¿Quién contrae los trastornos de la alimentación?
  Sexo y edad.
  La geografía y los factores socioeconómicos.
  Trastornos de la personalidad.
 Personas hiperactivas.
  Vegetarianos.
  Diabetes.
  Pubertad temprana.
  ¿Cuáles son las causas de los trastornos alimenterios?
  Causas que provocan los trastornos de la alimentación.
  Causas de la perpetuación de la Bulimia Nerviosa.
  Causas de la perpetuación de la Anorexia Nerviosa.
  ¿Importancia de los trastornos alimentarios?
  Complicaciones de la bulimia nerviosa.
  Complicaciones de la anorexia nerviosa.
  Complicaciones en los adolescentes diabéticos.
  ¿Cuáles son los síntomas de los trastornos alimentarios?
  ¿Qué confirmará un diagnóstico de trastornos alimentarios?
  Diagnóstico de la bulimia nerviosa.
  Diagnóstico de la anorexia nerviosa y sus complicaciones.
  ¿Cómo se tratan los trastornos de la alimentación?
  Tratamiento inicial.
  Enfoque.
  La anorexia y la bulimia pueden ser secuelas de   una agresión sexual
  Sobrepeso y obesidad
           Pautas para salir de la enfermedad

 

  ¿En qué consisten los trastornos de la alimentación?

Los trastornos de la alimentación consisten en devastadoras enfermedades conductuales producidas por una acción recíproca compleja de factores, que puede incluir trastornos emocionales y de la personalidad, presiones familiares, una posible sensibilidad genética o biológica y una cultura en la que existe una sobreabundancia de comida así como una obsesión con el estar delgado.

 Los trastornos de la alimentación se categorizan en general como bulimia nerviosa (BUL), que puede ser purgativa (BNP) o no purgativa(BN)  

Y. 

La anorexia nerviosa (AN), que puede ser purgativa(ANP) o restrictiva(ANR) .

Y

Trastornos alimentarios no especificados de otra manera. Por lo general    hoy día se dán mas cuadros incompletos, ya que no cumplen los criterios del DSM- IV y el CIES 10,  que están entre la bulimia y la anorexia denominados EDNOS, en la actualidad se está dando el tipo llamado "bulimarexia", comportamiento de muchas pacientes que se pasan de la anorexia a la bulimia..

Estos trastornos no son nuevos. La anorexia nerviosa se diagnosticó por primera vez como un problema médico en 1873, pero descripciones de autoinanición se han encontrado aún en escritos medievales.

 

Bulimia Nerviosa. La bulimia nerviosa, es más común que la anorexia, describe un ciclo de comer excesivo (atracón), y acompañado generalmente de un compotamiento purgativo. La bulimia nerviosa empieza generalmente a principios de la adolescencia cuando las mujeres jóvenes intentan dietas restrictivas, fracasan y reaccionan comiendo excesivamente. En respuesta a los excesos, los pacientes se purgan vomitando o tomando laxantes, pastillas de dieta y medicamentos para reducir los líquidos. Los pacientes también pueden revertir a dietas severas, las cuales se tornan de nuevo en excesos si es que el paciente no llega a convertirse en anoréxica/o. Los excesos de comida promedian cerca de 1.000 calorías pero pueden llegar a ser hasta de 20.000 calorías ó 100. Los pacientes diagnosticados con bulimia tienen un promedio de cerca de 14 episodios por semana. En general, las personas con bulimia tienen un peso corporal de entre normal a normal-alto, sobrepeso.

Anorexia Nerviosa. La anorexia nerviosa es un estado de inanición y emaciación que puede ser adquirido a través de dietas severas o purgación. Las personas con anorexia nerviosa se tornan morbosamente delgadas al punto de inanición real, perdiendo por lo menos 15% y hasta el 60% del peso corporal normal. La mitad de estos pacientes reducen el peso restringiendo severamente sus dietas y se conocen como restrictors de anorexia; la otra mitad, los pacientes anorexicos purgativos, mantienen la emaciación mediante la purgación. Aunque ambos tipos son graves, el tipo bulímico, que impone estrés adicional a un cuerpo desnutrido, es el más dañino. El anoréxico/a percibe su cuerpo como grande y distorsionado en algunas zonas, no creen lo que ven ante el espejo y mucho menos las palabras que les dicen de lo delgados/as que están.                                                             

Cuándo el/la paciente está caquéctico/a (piel sobre los huesos), sigue negando que esté delgada, su cuerpo es peso y su meta conseguir ese peso que, por su constitución y edad correspondería al peso de un/a niño/a infantil, aún así cuándo consigue llegar a ese peso de inanición quiere  estar mas delgado/a, ya que a veces cuánto mas peso se pierde  la distorsión cognitiva es mayor

Trastornos de la alimentación no especificados . Una tercera categoría denominada trastornos de la alimentación no especificados de otra manera (EDNOS, por siglas en inglés) fue establecida para definir los trastornos  no definidos específicamente como anorexia y bulimia. Esta categoría incluye  personas que no cumplen criterios segun el DSM-IV

 

Criterios  para diagnosticar los trastornos de la conducta alimentaria (DSM-IV)

Anorexia nerviosa:

  1. Rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal. Pérdida o falta de ganancia de al menos un 15% por debajo del peso esperado para la edad y altura.
  2. Miedo intenso a ganar peso.
  3. Alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo.
  4. Alteración del ciclo menstrual de al menos tres meses.

 

Bulimia nerviosa:

  1. "Atracones" alimenticios con consumo de grandes cantidades de alimentos de alto contenido calórico.
  2. Uso de métodos compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso: Vómitos, abuso de laxantes y diuréticos, y ejercicios compulsivos.
  3. La autoevaluación se halla excesivamente influida por la silueta y el peso corporal.
  4. Autopercepción deformada del cuerpo junto a ideas intrusivas de obesidad.

 

 


 

  ¿Quién contrae trastornos de la conducta alimentara?

 SEXO Y EDAD

Un estudio en (EEUU) reportó que dos tercios de los estudiantes de escuela secundaria estaban a dieta, aunque sólo 20% sufrían en realidad de sobrepeso. Aunque un 90% de los casos reportados eran entre las mujeres, parece que la tasa entre los hombres está en aumento. Los hombres tienden a ocultar más un trastorno alimentario que las mujeres por lo que la incidencia pude haber sido subestimada. Un estudio reciente entre los hombres de la armada reportó una prevalencia de 2.5% de anorexia, 6.8% de bulimia y 40% de otra forma de trastorno alimentario no especificado de otra manera. Un estudio entre los hombres civiles con trastornos alimentarios reportó que 42% de los que tenían bulimia eran homosexuales o bisexuales y 58% de los hombres con anorexia reportaron ser asexuales. Los otros factores de riesgo entre lo hombres, incluyendo depresión, trastorno de la personalidad y abuso de sustancias, fueron paralelos a los factores entre las mujeres con trastornos de la alimentación.

La bulimia ha aumentado a una velocidad mayor que la anorexia durante los últimos años. Un estudio de estudiantes de escuela secundaria reportó que 2.7% de las niñas y 1.4% de los niños presentaron comportamiento bulímico. Los estudiantes universitarios corren un riesgo inclusive mayor. Los cálculos de la prevalencia de la bulimia nerviosa entre las mujeres jóvenes oscilan entre cerca de 3% a 10%. Algunos expertos sostienen que este problema está bastante subestimado ya que muchas personas con bulimia pueden ocultar la purgación y no es obvio a simple vista el que tengan un peso por debajo de lo normal. Algunos estudios reportan que el 80% de las estudiantes universitarias han comido excesivamente en algún momento; los jóvenes que ocasionalmente forzan el vómito después de comer demasiado, sin embargo, no se consideran bulímicos y casi siempre este comportamiento insalubre ocasional no continúa después de la juventud.

La anorexia nerviosa es la tercera enfermedad crónica más común entre las mujeres adolescentes, y se calcula que ocurre en 0.5% a 3% de todos los adolescentes. Ocurre generalmente en la adolescencia, aunque todos los grupos de edad son afectados, incluyendo las personas ancianas y los niños de hasta seis años de edad. Entre los mediados de los años cincuenta y los años setenta, la incidencia de la anorexia aumentó por casi 300%. Las indicaciones son, sin embargo, que la tasa puede estar estabilizándose.

 


 

 GEOGRAFIA Y FACTORES SOCIOECONÓMICOS

El vivir en naciones económicamente desarrolladas en cualquier continente parece plantear un riesgo mayor para el desarrollo de los trastornos  alimentarios que el pertenecer a un grupo étnico particular; los síntomas permanecen sorprendentemente similares entre los países de alto riesgo. Extrañamente, dentro de los países desarrollados parece no existir diferencia de riesgo entre los habitantes ricos y pobres. En efecto, los que se encuentran en grupos económicos más bajos pueden estar en un riesgo mayor de bulimia.. En una prueba, las personas con trastornos de la alimentación obtuvieron una calificación significativamente mayor en las pruebas de "coeficiente intelectual" que las personas que no sufrían de estos trastornos. Las personas con bulimia,obutvieron calificaciones más altas en pruebas no verbales que en las verbales.

 

 


 

 TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

Vinculados con los trastornos alimentarios están  los trastornos de la personalidad específicos: personalidad evasiva en la anorexia; personalidad inestable en la bulimia, y narcisismo en ambas. Deberá tomarse en cuenta que todos estos rasgos pueden encontrarse en cualquiera de los grupos.

Algunos estudios indican que hasta un tercio  de las anorexicas son de personalidad evasiva; osea, tienden a ser perfeccionistas y están emocional y sexualmente inhibidos. También tienen a menudo una vida de fantasías menor a la de las personas con bulimia o a las personas que no sufren de trastornos alimentarios. Rara vez se rebelan y se les percibe por lo general como personas que siempre son buenas. El logro de la perfección, y todo lo que esto implica, es la única manera de lograr amor; esto significa el convertirse en una persona libre de dificultades, y el no exigir nada (incluyendo comida). Como parte de este paquete de perfección está una imagen ideal de delgadez que nunca puede lograrse. Cuando el fracaso inevitable ocurre, el proceso de no comer se convierte en un acto de venganza pasiva contra aquellos cuyo amor está siempre fuera del alcance: "¿ves? estoy desapareciendo lentamente, y vas a estar muy triste cuando ya no esté". Un experto describió a sus pacientes anoréxicos como que carecían totalmente de personalidad propia --mucho más allá de una autoestima baja. Las personas con anorexia son sumamente sensibles al fracaso, y cualquier crítica --no importa cuán leve-- refuerza su propia creencia de que "no son buenos".

Los estudios indican que casi el 40% de las personas que tienen anorexia purgativa  pierden peso comiendo excesivamente y mediante la purgación-- tienen personalidades inestables. Tales personas tienden a tener estados de ánimo, patrones de pensamiento, comportamientos y autoimágenes inestables. No pueden soportar el estar solos, exigen atención constante y tienen dificultad de controlar el comportamiento impulsivo. Se ha dicho que las personas con personalidades inestables causan caos a su alrededor mediante el empleo de armas emocionales como berrinches, amenazas de suicidio y hipocondría. Idealizan a las personas y a menudo son decepcionadas y rechazadas. Algunas investigaciones han indicado que la gravedad de este trastorno de la personalidad predice dificultad en el tratamiento de la bulimia y puede ser más importante que la presencia de los problemas psicológicos como la depresión. Los estudios también han encontrado que las personas con bulimia o anorexia tienen una tasa de narcisismo alta, un trastorno de la personalidad marcado por una incapacidad de calmarse a uno mismo o de empatizar con otros, una necesidad de admiración y una hipersensibilidad a la crítica o la derrota

 

 


 

 PERSONAS HIPERACTIVAS

Los atletas más competitivos son a menudo perfeccionistas, un rasgo común entre las personas con trastornos del comer. Las mujeres en los deportes de "apariencia", incluyendo gimnasia y patinaje artístico, deportes de resistencia como carreras atléticas y carreras a campo traviesa, tienen un riesgo mayor de desarrollar anorexia. El éxito en el ballet depende del desarrollo de un cuerpo nervudo y sumamente esbelto. Los cálculos de los episodios de los trastornos del comer entre dichos atletas y artistas oscilan entre 15% y 60%.

Los luchadores hombres y los remeros de peso liviano se encuentran también a riesgo de someterse a dietas excesivas. Un tercio de los luchadores a nivel de escuela secundaria emplea un método llamado cortado de peso para la pérdida rápida de peso; Este proceso incluye la restricción de comida y la depleción de líquidos usando baños turcos, saunas, laxantes y diuréticos. Aunque los atletas masculinos tienen una mayor tendencia a reanudar patrones de comer normales una vez la competencia concluye, los estudios están mostrando que los niveles de grasa del cuerpo de varios luchadores todavía están lo bastante por debajo de sus compañeros durante la estación baja y llegan a estar a menudo tan bajos como 3% durante la estación de lucha.

Los estudios también están mostrando un riesgo mayor del promedio para el desarrollo de trastornos del comer entre los hombres y las mujeres en la milicia.

 

 


 

 VEGETARIANOS

Un estudio reciente de adolescentes vegetarianos (la mayoría de ellos mujeres) encontró que aunque estos adolescentes parecen comer más frutas y verduras, tienen también una probabilidad dos veces mayor de estar a dieta con frecuencia, cuatro veces mayor de someterse a una dieta intensiva y ocho veces mayor de usar laxantes en comparación a sus compañeros no vegetarianos.

 

 


 

 DIABETES

Los trastornos alimentarios se han convertido en un problema grave entre las personas con diabetes. Un estudio reportó que más de un tercio de las mujeres diabéticas omitía o usaba menos insulina con el fin de controlar el peso. Si tales pacientes insulinodependientes desarrollan anorexia, puede parecer que su peso extremadamente bajo controla la diabetes por un tiempo. Con el tiempo, sin embargo, si dejan de tomar insulina y recuperan el peso, estas pacientes morirán.

 

 


 

 PUBERTAD TEMPRANA

Un estudio de niñas que no sufrían de trastornos alimentarios dedujo que antes de la pubertad, las niñas comían cantidades de comida apropiadas a su peso corporal, estaban satisfechas con sus cuerpos, y la depresión se asoció con una menor ingestión de comida. Después de la pubertad, las niñas comían cerca de tres cuartos de la ingestión recomendada de calorías, tenían una autoimagen corporal más mala, y la depresión incrementó con la mayor ingestión de comida. No es sorprendente, entonces, que haya un mayor riesgo de bulimia y otros trastornos emocionales entre las niñas que experimentan una pubertad temprana, cuando las presiones experimentadas por todos los adolescentes se intensifican aún más por la atención que provoca ansiedad en sus cuerpos cambiantes tempranos.

 

 


 

  ¿Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios?

  CAUSAS QUE PROVOCAN LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

No existe una sola causa de los trastornos del comer. Un número de factores, incluyendo presiones culturales y familiares, desajustes químicos y trastornos emocionales y de la personalidad colaboran para producir la anorexia y la bulimia, aunque cada trastorno es determinado por diferentes combinaciones de estas influencias. La genética también puede desempeñar un papel.

 

Trastornos emocionales. Los trastornos de la alimentación van con frecuencia acompañados de depresión, trastorno de ansiedad o ambos, pero no se sabe si los trastornos emocionales son causas o resultados de los trastornos alimentarios.

Entre un 40% y un 80% de todos los pacientes con trastornos alimentarios experimentan depresión, y la depresión es común en las familias de los pacientes con trastornos alimentarios. Algunos expertos sostienen que la depresión no desempeña un papel causal, en particular en la anorexia, ya que rara vez se curan cuando se administra medicación antidepresiva como el único tratamiento. La gravedad tampoco se correlaciona con la gravedad de cualquier depresión existente. Además, la depresión a menudo mejora después de que los pacientes anoréxicos empiecen a aumentar de peso.

Por otro lado, los estudios han revelado cantidades bajas de ciertos neurotransmisores --mensajeros químicos en el cerebro-- en algunas personas con anorexia y bulimia severas, que permanecen bajas incluso después de que han recuperado el peso. Niveles reducidos de estos neurotransmisores, la serotonina y la norepinefrina, también se encuentran en las personas con depresión, y se ven anormalidades de serotonina en las personas con trastorno obsesivo-compulsivo. Un estudio reciente ha encontrado que los niveles sanguíneos bajos del aminoácido triptofano, un componente en la comida que es esencial en la producción de serotonina, pueden producir depresión. Las personas que comen excesivamente después de una dieta severa pueden estar respondiendo a este estado emocional de estímulo proteínico.

La estación a menudo afecta la depresión y los trastornos alimentarios. En varias personas, la depresión es más severa en los meses de invierno más oscuros; en forma similar un subgrupo de los pacientes bulímicos sufren de una forma específica de bulimia la cual empeora en el invierno y el otoño; tales pacientes tienen una mayor tendencia de haber empezado a comer excesivamente a una edad más temprana y a comer excesivamente con mayor frecuencia que aquellos cuya bulimia es más consistente durante todo el año. El inicio de la anorexia parece llegar al máximo en mayo, el mes con mayores índices de suidicio.

Los trastornos de ansiedad son muy comunes en la anorexia y la bulimia. Las fobias y el trastorno obsesivo-compulsivo preceden por lo general el inicio del trastorno del comer, y así mismo el trastorno de pánico tiende a seguir. Las fobias sociales, en las cuales una persona tiene miedo de ser públicamente humillada, son comunes en ambos trastornos de la alimentación. Las personas con anorexia, sin embargo, están especialmente propensas al trastorno obsesivo-compulsivo. Las obsesiones son imágenes, pensamientos o ideas mentales recurrentes o persistentes que pueden resultar en comportamiento compulsivo --rutinas repetitivas, rígidas y autoprescritas cuyo propósito es prevenir la manifestación de la obsesión. Las mujeres con anorexia pueden volverse obsesivas con el ejercicio, la dieta y la comida. A menudo desarollan rituales compulsivos --por ejemplo, el pesar cada pedazo de comida, cortándola en pedazos diminutos, o poniéndola en envases diminutos. La presencia del trastorno obsesivo-compulsivo con anorexia o bulimia no parece ejercer un efecto negativo en las perspectivas a largo plazo, aunque la mejoría en el tratorno del comer a menudo es paralela a la mejoría en la ansiedad.

Factores familiares. Los factores negativos dentro de la familia, posiblemente tanto hereditarios como ambientales, desempeñan una función importante en la provocación y perpetuación de los trastornos del comer. Un estudio encontró que el 40% de las niñas entre las edades de 9 y 10 años están tratando de perder peso, generalmente por recomendación de las madres. Algunos estudios han encontrado que las madres de los anoréxicos tienden a estar sobreinvolucradas en la vida de sus hijos, mientras que las madres de los bulímicos son críticas y distantes. Aunque las madres pueden tener una influencia grande sobre sus hijos en lo que respecta a los trastornos del comer, los padres y los hermanos excesivamente críticos también pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de anorexia en las niñas. Los estudios reportan que las personas con cualquiera de los trastornos del comer tienen mayor probabilidad de tener padres que sufren de alcoholismo o abuso de sustancias que la población en general. Parece que existe entre las mujeres con trastornos del comer una incidencia mayor de abuso sexual; los estudios han reportado tasas de abuso sexual de hasta un 35% en las mujeres con bulimia. Las personas con bulimia también tienen una mayor probabilidad que las personas con otros trastornos psiquiátricos de tener un padre obeso o de haber sido ellas mismas obesas en la niñez.

 

La especificidad femenina de la anorexia/bulimia se hace recaer sobre la madre

 Al revisar la literatura sobre el tema el papel otorgado a la madre resalta con tanta contundencia que pareciera que la especificidad femenina de estos trastornos tuvieran como única responsable a la madre. Lo perfiles maternos considerados patogénicos incluyen:

Madres extremadamente dadoras, perfeccionistas: Kestemberg, (1976)  describe a las madres como extraordinariamente dadoras, atentas a las necesidades de cada componente de la familia, y perfeccionistas en los estrictos estándares de su propio comportamiento, al tiempo que están inhibidas en la expresión directa de sus propias necesidades.  La madre comunica un ideal de lo femenino como desinteresado y no indulgente con sus deseos. No obstante, tras su solicitud hacia los otros, especialmente hacia su marido, siente una  irritabilidad y resentimiento no expresado, ya que expresar sus sentimientos podría ser autoindulgente.

 Madres dominantes, controladoras, intrusivas: Likierman (1997); Beattie, (1988); Gianna Williams (1996) basándose en las ideas de Bion sostiene que la madre usa a su hija como continente de sus propias emociones no procesadas (una mezcla de necesidades infantiles y sexuales) y, además, es incapaz de contener las emociones de su hija.

 Madres rígidas y con baja autoestima: diversos autores Bruch (1971); Palazzoli (1978) Bemporad y Ratey (1985); Gordon y col.,1989)   ponen de relieve rasgos psicológicos constantes y comunes entre la chica con anorexia y sus madres: baja autoestima y  rigidez. A menudo está casada con un hombre que es incapaz de darse a sí mismo, al igual que su esposa es incapaz de valorarse a sí misma. El marido, incómodo con la dependencia de las mujeres, suaviza su desconfianza en ellas, devalúandolas y exigiendo lealtad incuestionable  y cuidados. Frecuentemente, las demandas del padre se encubren bajo una actitud de autosacrificio y esfuerzo desmedido.  Las necesidades de ambos padres están entonces ocultas tras un aparente atención a los demás (Gordon y col., 1989).

  Madres narcisistas: hijas que  completan la estructura narcisista de la madre más que como objetos de sustitución edípica:  "Otra madre relacionaba la anorexia precocísima de su hija (desde el nacimiento) con el hecho de que en esta época había renunciado, como ella decía, a su estatuto de mujer para poder entregarse preferentemente a actividades muy específicamente masculinas, y que le proporcionaban una satisfacción muy considerabel. Jamás se había sentido ella tan realizada, pero su hija se hundía a ojos vista. La madre relacionaba de algún modo la vivencia de no-castración que efectuaba mediante sus actividades masculinas, a las que siempre había aspirado, y su hija, que se encontraba derrotada, destruida, castrada, y que ella, en aquel momento sera incapaz de satisfacer" (Kestenberg, 1976, p.133).

 La madre de la madre: algunas historias muestran madres que confiesan sus temores de tener una hija, aún antes de la concepción de la misma, pues suponían de antemano que tendrían muchas dificultades. Espontáneamente asociaba (sin darse cuenta de esto) que era muy difícil ser una niña, que siempre había pensado así y había vivido una infancia de temores ( Kestemberg y col. 1976; p.132). "Por lo demás, casi todas las madres de anoréxicas relatan con cierta facilidad, haber tenido malas relaciones con sus propias madres. Demasiado autoritarias o demasiado sumisas y vulnerables, no han podido, en todo caso, tener contactos íntimos tiernos con ellas, y han tenido que aprender, no sin haber sufrido. De este modo, han tenido tendencia, de acuerdo con su marido, a asegurar a sus hijos la posibilidad de un desarrollo autónomo que les ponga al abrigo de este sufrimiento que fue el suyo, aun lamentando no haber conseguido establecer una intimidad cálida, a la que habían aspirado de niñas" (p.134-135).

 Posición depresiva mal elaborada, dependencia profunda de la madre de su propia madre causa profunda que interfiere en una madre para poder adoptar una posición maternal en relación a la hija (Jeammet, 1971)

 

Influencias culturales. Cuando se incluye la obesidad, es indiscutible que el comer no saludable es epidémico en América. Las presiones sociales de la cultura occidental desempeñan sin duda un papel importante en la provocación de los trastornos del comer. Por un lado, los anunciantes comercializan a gran escala programas para la reducción de peso y presentan modelos jóvenes anoréxicos como paradigma de deseo sexual; por otro lado, los medios de comunicación inundan al público con anuncios de galguerías. La ropa se diseña y exhibe para los cuerpos delgados a pesar de la realidad de que pocas mujeres podrían llevarlas con éxito. Aunque corren mayor riesgo las personas cuyo sentido de la autoestima se basa en su totalidad en la aprobación externa y apariencia física, pocas mujeres son inmunes a estas influencias.

Atletismo excesivo. La actitud cultural hacia la actividad física va mano a mano con la actitud desordenada en lo referente al comer. A los estadounidenses se les anima a que admiren la actividad física sólo como un esfuerzo competitivo intenso que pocos pueden lograr, dejando a la mayoría de las personas como espectadoras. En la pequeña comunidad de atletas, el ejercicio excesivo desempeña un papel principal en muchos casos de anorexia (y, a un grado menor, en bulimia). El término "tríada de atletas mujeres" ahora se emplea para describir la presencia de disfunción menstrual, trastornos del comer y osteoporosis, un problema cada vez más común en las atletas mujeres jóvenes y bailarinas. La anorexia pospone la pubertad, permitiéndoles a las atletas mujeres jóvenes retener una figura muscular aniñada sin la acumulación normal de tejidos grasos en los senos y las caderas que podría mitigar su estímulo competitivo. Los entrenadores y profesores agravan el problema recomendando el conteo de calorías y la pérdida de grasa en el cuerpo y controlando en exceso las vidas de los atletas. Algunos son inclusive abusivos si sus atletas sobrepasan el peso límite y los humillan en frente de los miembros del equipo o precisan castigos. En las personas con trastornos de la personalidad que los hacen vulnerables a esta crítica, los efectos pueden ocasionar el que pierdan peso excesivo, lo cual se sabe ha sido mortal inclusive entre atletas famosos. Anormalidades pituitarias de hipotálamos. Existen dudas sobre si las anormalidades típicas observadas en los sistemas neurológicos y hormonales de las personas con trastornos del comer son resultados o causas de los trastornos. El entorno clave de estas anormalidades se origina en el área del cerebro conocida como el hipotálamo, el cual regula la glándula pituitaria, a veces conocida como la glándula maestra debido a su importancia en la coordinación de los sistemas nerviosos y hormonales. Los estudios a base de imágenes de los cerebros de pacientes anoréxicos han encontrado altos niveles de proteínas conocidas como factores de secreción de corticotropina (CRF, por siglas en inglés), las cuales se secretan durante períodos de estrés y bloquean la sustancia neuropéptido Y (NPY, por siglas en inglés), un estimulante de apetito potente. Estos productos químicos relacionados con el apetito pueden servir como los enlaces biológicos entre las enfermedades estresantes extremas en la vida de una persona joven y el desarrollo posterior de anorexia, aunque algunos estudios por imágenes indican que estas anormalidades ocurren después de desarrollada la anorexia. Se necesita más trabajo. Otro estudio vincula niveles inestables, generalmente bajos, de leptin con la anorexia; esta sustancia está bajo escrutinio por su papel en la obesidad.

El sistema pituitario del hipotálamos es también responsable de la producción de hormonas reproductivas importantes que se agotan severamente en la anorexia, dando lugar a la cesación menstrual. Altos niveles de la hormona masculina testosterona también se han detectado en las mujeres con trastornos del comer. Aunque la mayoría de los expertos creen que estas anormalidades reproductivas son resultado de la anorexia, otros han reportado que en un 30% a 50% de las personas con anorexia, los trastornos menstruales ocurrieron antes de ocurrida la malnutrición severa y se convirtieron en un problema por mucho tiempo después del aumento de peso, indicando que las anormalidades pituitarias de hipotálamos preceden al trastorno del comer mismo.

Problemas alrededor del nacimiento. En algunas personas con anorexia, se mostró una incidencia alta de problemas durante el embarazo de la madre o después del nacimiento lo cual pudo haber desempeñado un papel en el desarrollo posterior de trastornos del comer. Estos problemas incluyen infecciones, trauma físico, convulsiones, bajo peso al nacer y mayor edad materna. Las personas con anorexia a menudo tuvieron problemas del estómago e intestinales en edades muy tempranas.

Infecciones. La investigación ha encontrado un enlace entre la anorexia y las bacterias del grupo A beta-hemolítico estreptocócico (GABHS, por siglas en inglés), la causa de la inflamación séptica de la garganta. GABHS ya se ha identificado como un factor causante de una forma rara de trastorno obsesivo-compulsivo (OCD, por siglas en inglés) en los niños; OCD y anorexia tienen varios comportamientos en común. Epstein Barr, el virus que causa la mononucleosis también ha sido asociado con el desarrollo de anorexia. Una teoría que explica estos vínculos es que los anticuerpos provocados por los organismos pueden accidentalmente lesionar el cerebro durante el proceso de lucha contra la infección. Los antibióticos, la terapia inmunológica y una vacuna experimental contra la fiebre reumática pueden inclusive ayudar a tratar la anorexia en estos pacientes.

Factores genéticos. La anorexia es ocho veces más común en las personas que tienen parientes con el trastorno, pero los expertos no saben precisamente cuál podría ser el factor hereditario. Muchos anoréxicos tienen un metabolismo más rápido que las personas normales, quizá haciéndoles más difícil el subir de peso. Esta propensión genética hacia la delgadez acompañada de la aprobación cultural podría predisponer a algunas personas a desarrollar anorexia.

 

 


   PERSONALIDAD DE LAS BULIMICAS
Son emocionalmente inestables, impulsivas, depresivas y con tendencia a la automedicación. Se caracterizan por tener baja autoestima, incompetencia social y gran necesidad de aprobación externa. También tienen menos tolerancia a la frustración. Al igual que las anoréxicas demuestran una excesiva preocupación por su peso y silueta. En general se trata de mujeres con tendencia al sobrepeso. También suelen tener síntomas ansiosos (como por ejemplo miedo a situaciones sociales

  CAUSAS MANTENEDORAS DE LA BULIMIA

Los estudios sobre el comportamiento animal y los prisioneros de guerra sugieren que la restricción crónica de comida (el someterse a una dieta severa) a menudo conduce a un patrón de comer excesivo que persiste aún décadas después de restaurados suministros regulares de comida. Los factores biológicos pueden ser responsables de este ciclo insidioso. Algunos expertos creen que el metabolismo se adapta al ciclo bulímico de comer excesivo y purgación, disminuyendo su ritmo, así aumentando el riesgo de aumento de peso inclusive sólo a través de la ingestión normal de calorías. El proceso de vomitar y el uso de laxantes puede estimular la producción de opioides --narcóticos en el cerebro, lo cual causa una adicción al ciclo bulímico. Durante la etapa de dieta entre los períodos de comer excesivo, las personas se tornan a menudo irritables, deprimidas, y pueden tener una tendencia mayor a expresar trastornos de la personalidad. Los sentimientos positivos tan sólo pueden ser restaurados con otro período de comer excesivo; y así siegue el patrón. El comer dulces también aumenta la serotonina, un producto químico en el cerebro que reduce la depresión y el estrés.

  DIAGNÓSTICO DE LA BULIMIA

A pesar de la prevalencia de la bulimia, en un estudio sólo el 30% de los médicos familiares del Midwest (EEUU) habían diagnosticado bulimia alguna vez. Los médicos/as más jóvenes tienen una mayor probabilidad de detectar bulimia. Un médico deberá hacer un diagnóstico de bulimia si hay por lo menos dos episodios de bulimia por semana durante tres meses. Basándose en otros síntomas y antecedentes, el médico entonces categorizaría al paciente como (1) del tipo que utiliza la purgación que utiliza el vómito autoinducido o medicinas para eliminar la comida o el agua o (2) del tipo que no efectúa la purgación pero ayuna o hace ejercicios excesivos.

 


 

  COMPLICACIONES DE LA BULIMIA

Perspectivas a largo plazo. Existen pocos problemas mayores de salud para las personas bulímicas que mantienen el peso normal y no llegan a convertirse en anoréxicas. En general, las perspectivas son mejores para la bulimia que para la anorexia. Debe observarse, sin embargo, que en un estudio de pacientes bulímicos, después de seis años la tasa de mortalidad fue de 1% en las mujeres en terapia. Otro estudio encontró que el 20% de las mujeres con bulimia todavía estaban luchando contra el trastorno después de diez años.

Problemas médicos. La erosión de los dientes, cavidades y los problemas con las encías son comunes en la bulimia. Los episodios bulímicos también pueden resultar en la retención de agua e hinchazón e inflamación abdominal. Ocasionalmente, el proceso de comer excesivo y purgación resultan en la pérdida de líquido y niveles de potasio bajos, que pueden causar debilidad extrema y casi parálisis; esto se revierte cuando se administra potasio. Los niveles peligrosamente bajos de potasio pueden resultar en ritmos cardíacos peligrosos y a veces mortales. Los incidentes de esófagos rotos debido a los vómitos forzados se han asociado con dificultad aguda del estómago e inclusive con ruptura del esófago o el tubo alimenticio. Rara vez, las paredes del recto pueden debilitarse tanto debido a la purgación que llegan a salirse por el ano; ésta es una condición grave que requiere de cirugía.

Problemas psicológicos y comportamiento auto-destructor. Las mujeres con bulimia están propensas a la depresión y se encuentran también en peligro de coportamientos impulsivos peligrosos, como promiscuidad sexual y cleptomanía, los cuales se han reportado en la mitad de las personas con bulimia. El abuso de alcohol y drogas es más común en las mujeres con bulimia que en la población en general o en las personas con anorexia. En un estudio de mujeres bulímicas no anoréxicas, el 33% abusaban el alcohol y el 28% abusaban las drogas, con un 18% con sobredosis repetidamente. La cocaína y las anfetaminas fueron las drogas con mayor frecuencia abusadas. En el mismo estudio, fueron comunes otros tipos de comportamiento autodestructor, entre otros el auto-cortado y el robo.

Medicamentos sin prescripción. Las mujeres con bulimia con frecuencia abusan los medicamentos sin prescripción como los laxantes, supresores del apetito, diuréticos y las drogas que inducen el vómito por lo general ipecac. Ninguno de estos medicamentos está libre de riesgo. Por ejemplo, se han notificado casos de intoxicación por ipecac, y algunas personas se tornan dependientes de los laxantes para el funcionamiento intestinal normal. Las pastillas de dieta, inclusive las hierbas y los medicamentos sin prescripción, pueden ser peligrosos, en particular si son abusados.

 

 


 

  COMPLICACIONES DE LA ANOREXIA NERVIOSA

Perspectivas a largo plazo. En este momento ningún programa de tratamiento para la anorexia nerviosa es completamente eficaz. Dos estudios a largo plazo (10 á 15 años) reportaron recuperación después del tratamiento en entre 76% y 90% de los pacientes. En un estudio, sin embargo, la mayoría siguió comiendo menos de lo normal y en ambos estudios la bulimia y el comer compulsivo continuaban siendo muy comunes al final del estudio.

Riesgo de muerte. Muchos estudios de pacientes anoréxicos han encontrado tasas de mortalidad que oscilan entre un 4% y 20%. El riesgo de muerte es significativo cuando el peso es menos de 60% de lo normal. El suicidio se ha calculado que comprende la mitad de las defunciones en la anorexia. (Razonablemente se puede tomar la posición de que todos los casos de anorexia son intentos de suicidio.) El riesgo de muerte prematura es dos veces más alto entre anoréxicos bulímicos que entre los tipos de dieta-restrictor. Otros factores de riesgo de muerte prematura incluyen estar enfermo durante más de seis años, obesidad previa, trastornos de la personalidad y matrimonios disfuncionales. Los hombres con anorexia están a un riesgo específico de problemas médicos potencialmente mortales, probablemente porque se diagnostican generalmente más tarde que las niñas.

Cardiopatía. La cardiopatía es la causa médica más común de muerte en las personas con anorexia severa. El corazón puede desarrollar ritmos de bombeo anormales peligrosos y ritmos lentos conocidos como bradicardia. Se reduce el flujo sanguíneo y la presión arterial puede descender. Además, los músculos del corazón llegan a padecer de hambre, perdiendo tamaño. Los niveles de colesterol tienden a subir. Los problemas del corazón son un riesgo específico cuando la anorexia es agravada por la bulimia y el uso de ipecac, el medicamento que causa vómitos.

Desajustes de electrolito. Los minerales como el potasio, el calcio, el magnesio y el fosfato se disuelven normalmente en el líquido del cuerpo. El calcio y el potasio son particularmente críticos para el mantenimiento de las corrientes eléctricas que causan que el corazón lata regularmente. La deshidratación e inanición de anorexia pueden reducir los niveles de líquido y contenido mineral, una enfermedad conocida como desajustes de electrólito, que puede ser muy grave a menos que los líquidos y los minerales se reemplacen.

Anormalidades reproductivas y hormonales. La anorexia causa niveles reducidos de hormonas reproductivas, cambios en las hormonas de la tiroides y mayores niveles de otras hormonas, como la hormona de estrés cortisol. La menstruación irregular o ausente (amenorrea) a largo plazo es común, lo cual con el tiempo puede causar esterilidad y pérdida de hueso. La reanudación de la menstruación, indicando niveles de estrógeno restaurados, y aumento de peso mejora las perspectivas, pero incluso después del tratamiento, la menstruación nunca regresa en un 25% de pacientes con anorexia severa. Las mujeres que quedan encinta antes de recuperar un peso normal, afrontan un futuro reproductivo precario, con pesos bajos al nacimiento, abortos espontáneos frecuentes y una tasa alta de niños con defectos congénitos. El peso bajo solo quizá no sea suficiente para causar amenorrea; los comportamientos extremos de ayunamiento y purgación pueden desempeñar un papel aun mayor en el trastorno hormonal. La pérdida de minerales óseos (osteopenia) y la osteoporosis causada por niveles bajos de estrógeno y aumento de hormonas esteroideas resulta en huesos porosos y sujetos a fracturas. Dos tercios de niños y niñas adolescentes con anorexia no desarrollan huesos fuertes durante este período de crecimiento crítico, una enfermedad potencialmente irreversible. Entre más tiempo persiste la enfermedad, mayor la probabilidad de que la pérdida de hueso sea permanente. Los pacientes que se rehabilitan a una edad temprana (15 años o menores) tienen mayor probabilidad de lograr una densidad ósea normal. Tan sólo la rápida restauración de la menstruación regular puede proteger contra la pérdida ósea permanente; el aumento de peso no es suficiente. Los niños y adolescentes con anorexia también pueden experimentar crecimiento retrasado debido a niveles reducidos de la hormona de crecimiento.

Problemas neurológicos. Las personas con anorexia severa pueden sufrir daño nervioso y experimentar convulsiones, pensamiento desordenado y cosquilleo, pérdida de sensación u otros problemas nerviosos en las manos o los pies. Las exploraciones cerebrales indican que partes del cerebro experimentan cambios estructurales y actividad anormalmente alta o baja durante los estados anoréxicos; algunos de estos cambios regresan a la normalidad después del aumento de peso, pero existe evidencia de que algún daño puede ser permanente.

Problemas sanguíneos. La anemia es un resultado común de la anorexia y la inanición. Un problema sanguíneo particularmente grave es la anemia perniciosa, que puede ser causada por niveles severamente bajos de la vitamina B12. Si la anorexia se torna extrema, la médula ósea reduce extraordinariamente su producción de glóbulos, una enfermedad potencialmente mortal llamada pencitopenia.

Problemas gastrointestinales. La inflamación y el estreñimiento son ambos problemas muy comunes en las personas con anorexia.

 


 

 

  CAUSAS MANTENEDORAS DE LA ANOREXIA NERVIOSA

Sensación de logro y poder. Una vez que una persona ha logrado emaciación, una sensación de logro y condición social podrían ser los motivadores principales de la perpetuación de la anorexia. La pérdida de peso trae un sentimiento de triunfo sobre la impotencia. En un país donde la obesidad es epidémica, las mujeres jóvenes que logran adelgazar creen que han alcanzado una victoria cultural y personal importante; han superado las tentaciones de las galguerías, y al mismo tiempo, autocreado una imágen corporal idealizada por los medios de comunicación. Esta sensación de logro falsa a menudo es reforzada por la envidia de sus amigos más gordos quienes pueden percibir a los pacientes anoréxicos como emocionalmente más fuertes y más atractivos sexualmente que ellos.

Efectos de la inanición. El hambre a menudo intensifica la depresión, lo cual puede reducir aun más la autoestima y la confianza, aumentando la necesidad de vigilancia renovada sobre el control del peso, por lo tanto perpetuando el ciclo. Por otro lado, algunos expertos creen que ciertas personas anoréxicas heredan una cantidad inusual de narcóticos naturales que se secretan en el cerebro durante condiciones de inanición y pueden promover una adicción al estado de hambre. La inanición también puede crear una sensación de llenura debido a la actividad reducida del estómago, haciendo cada vez má fácil el no comer.

 


 

  COMPLICACIONES EN LOS ADOLESCENTES DIABETICOS

Los trastornos de la alimentación son muy graves en los jóvenes con diabetes de tipo 1. La hipoglicemia, o baja cantidad de azúcar en la sangre es un peligro en cualquier persona con anorexia, pero es un riesgo particularmente peligroso en los diabéticos. Un estudio reciente encontró que un 85% de las mujeres jóvenes con diabetes y trastornos del comer tenían retinopatía --daño en la retina del ojo, que puede conducir a ceguera. El estudio también reportó que los trastornos del comer que persistieron en tales jóvenes aumentaba el riego de otras complicaciones diabéticas agudas y crónicas.

 

 


 

  ¿Cuáles son los síntomas de los trastornos de la alimentación?   

Los síntomas de la bulimia pueden ser muy sutiles, ya que las mujeres con este trastorno lo practican en secreto, y aunque pueden ser de bajo peso, no son siempre anoréxicas. En general, las personas con bulimia están preocupadas con la comida y pueden abusar de los laxantes, pastillas de dieta, eméticos (drogas que inducen el vómito) o diuréticos (medicamentos que reducen los líquidos). Del mismo modo que la anorexia, los que sufren de bulimia también pueden hacer ejercicios de manera compulsiva. El esfuerzo ejercido para vomitar a veces puede causar vasos sanguíneos rotos en los ojos e hinchazón de las glándulas salivales que aparecen como áreas abulladas y debajo de las esquinas de la boca. Los dientes son propensos a las cavidades y erosión del esmalte debido al exceso de ácido, la encias pueden enfermarse y pueden surgir brotes de salpullidos y barros en la piel. Los vómitos repetidos autoinducidos en los que la persona se mete la mano hasta la garganta también pueden producir cortes y callos pequeños en las partes superiores de las articulaciones del dedo.

El síntoma pricipal de la anorexia es la pérdida mayor de peso por una dieta excesiva y continua, la cual puede ser una dieta restrictiva o un comer excesivo y purgación. Los síntomas pueden ser muy sutiles en las mujeres jóvenes que tienen tanto diabetes como trastornos de la alimentación; tales personas pueden tener un peso normal o inclusive alto y aun ser consideradas anoréxicas. El comportamiento anoréxico en los vegetarianos deberá sospecharse si la persona ha dejado de comer carne sólo para evitar la grasa y no por otros motivos, como por el amor a los animales, si la dieta vegetariana coincide con una pérdida de peso rápida y si la persona está evitando ciertos alimentos, como el tofu, nueces y productos lácteos que contienen aceites o grasas. En las mujeres, la menstruación puede ser infrecuente o estar ausente. A menudo, el ejercicio compulsivo junto con la emaciación conduce a problemas ortopédicos, en particular en los bailarines y atletas; esto podría ser la primera señal de dificultad que obliga a un paciente a buscar ayuda médica. La piel puede estar seca y cubierta con pelo fino, y el pelo del cuero cabelludo normal puede estar delgado. Los pies y las manos pueden estar fríos o a veces hinchados. El estómago a menudo se afecta después de comer y a menudo se inflama. El pensamiento puede estar confundido o desacelerado, y un paciente anoréxico puede tener una mala memoria y carecer de juicio.

Posiblemente, el síntoma más confuso de los trastornos del comer es la distorsión de la imagen corporal. Aunque las personas asocian típicamente la distorsión de la imagen corporal con la anorexia severa, un estudio indicó que la distorsión es más probable en las personas con bulimia que en las pesonas con anorexia. El estudio indicó que las personas con bulimia tienen una mayor probabilidad de sobreestimar su tamaño; hay una mayor disparidad entre cómo quieren ser y cómo piensan que se ven que en las personas con anorexia o en las personas que no sufren de trastornos de la alimentación. Las personas con bulimia tienen una mayor probabilidad de describir sus propios cuerpos más grandes de lo que son cuando se encuentran presentes imágenes de comida. En otro estudio, las personas con anorexia tendían a tener una percepción exacta de su cuerpo superior, pero sobreestimaban el tamaño del área abdominal y pelviana.

 

 


 

  ¿Qué confirmará un diagnóstico de los trastornos de la alimentación?

Uno de los aspectos más difíciles para un padre o paciente es admitir que existe un problema. Puede ser difícil, por ejemplo, que una madre le confiese a un médico que su hija tiene un problema de alimentación, aunque cada día son más los/as padres los que se dan cuenta de los cambios bruscos que sufren sus hijas, ya que la comida es una parte tan intrínseca de la relación madre/hijo, y el trastorno de alimentación de un hijo podría parecer un fracaso paterno terrible. Es sumamente importante superar esos sentimientos e informar al médico de cualquier pérdida de peso sospechosa o problemas conductuales relacionados con la comida. A menudo, el paciente necesita ser obligado por un padre u otros a ver a un médico o psicólogo. Debido a que el paciente puede negar y resistir el problema, se recomienda que un compañero de apoyo esté presente durante parte de la entrevista para que ofrezca información adicional sobre los antecedentes del  comportamiento hacia la comida del paciente y ayude a compensar cualquier resistencia o negación que el paciente pueda expresar.Aunque la resistencia a reconocer que está sufriendo un trastorno de la alimentación es lo mas habitual al principio, después de un primer encuentro y entrevista semi y o estructurada se le informa al paciente sobre dichos trastornos haciéndola reconocer y comprender que las consecuencias que está sufriendo son la causa de la mala y o deficiente alimentación, con lo cual cuándo salen  de la consulta del psicólogo ya empiezan a reconocer que no están bién y que necesitan que alguien las ayude.

 


 

  Diagnóstico de la anorexia nerviosa y sus complicaciones.

En general los síntomas físicos y una historia personal confirmarán rápidamente el diagnóstico de anorexia. Los criterios estándar para diagnosticar la anorexia nerviosa son:

    Rehusarse a mantener un peso corporal normal según la edad y la estatura; 

    El temor intenso de engordar aunque se encuentre bajo de peso, sobre todo si ha perdido como mínimo el 15% del peso en poco tiempo;

    Distorsión de la imagen corporal, que afecta a la autoestima; 

    Negación de la gravedad de la emaciación e inanición; 

    Y en las mujeres, la pérdida de la función menstrual durante por lo menos tres meses .                                                                                            

El profesional de la Salud categorizará la anorexia como restrictiva (anorexia producida sólo por dieta severa) o purgativa ( vomita ó tma laxantes y/o diuréticos. Ya que el trastorno rara vez aparece en los hombres, los médicos quizá no estén alerta de sus pacientes hombres, aunque muestren los síntomas clásicos de la anorexia. Los médicos deberán estar muy conscientes de estos síntomas en cualquier persona, en particular entre los atletas hombres y mujeres. Una vez que se hace un diagnóstico,   de inmediato deberán verificar la presencia de cualquier complicación grave de inanición. También deberán descartar los trastornos médicos que puedan ser la causa de anorexia, incluyendo el síndrome de fatiga crónica, la enfermedad de Crohn, el hipertiroidismo, la enfermedad de Addison, el cáncer, la tuberculosis, la anemia y la enfermedad celiaca. En todos los casos, las pruebas deberán incluir un conteo sanguíneo completo, pruebas para determinar desajustes de electrólitos y niveles proteicos, un electrocardiograma y una radiografía del tórax y pruebas para problemas del hígado, riñón y tiroides. Los niveles bajos de potasio indican que el trastorno tiene mayor probabilidad de ir acompañado del síndrome de comer excesivo-purgación. Según la gravedad de la anorexia, podrían necesitarse otras pruebas como pruebas de la densidad ósea u otros tipos de radiografías y técnicas de imágenes.

 

 


 

  COMO SE TRATAN LOS TRASTORNOS SE ALIMENTACIÓN

La primera dificultad mayor para tratar los trastornos de la alimentación es a menudo la resitencia del paciente anoréxico que cree que la emaciación es normal e inclusive atractiva o el paciente bulímico que cree que la purgación es la única manera de prevenir la obesidad. Aun peor, la enfermedad anoréxica puede ser estimulada por los amigos que envidian la delgadez o por los entrenadores de baile o deportes que promueven los niveles bajos de grasa . La familia misma puede negar el problema y ser obstructiva o manipuladora, aumentando las dificultades del tratamiento. Es muy importante que el paciente y cualquier amigo o parientes cercanos estén informados acerca del grave potencial de estas enfermedades y la importancia de recibir ayuda inmediata.

Los pacientes pueden abandonar los programas si tienen expectativas poco realistas de "curarse" tan solamente mediante las apreciaciones de los terapéutas. Antes de que empiece un programa, deberá ponerse de manifiesto que el proceso es doloroso y requiere trabajo duro por parte del paciente y la familia. Existe la posibilidad de tratar varios métodos terapéuticos hasta que el paciente tenga éxito en superar estos trastornos tan difíciles. La recaída es común y no deberá recibirse con desesperación. En un estudio, después de seis años, tan sólo cerca del 10% de los pacientes bulímicos que se habían tratado habían dejado de responder. La bulimia se trata mejor con una combinación de antidepresivos y terapia congoscitiva. El resultado de la bulimia es en general más favorable que en la anorexia; incluso después de la recuperación, las mujeres con anorexia a menudo retienen un deterioro en el sentido de la línea corporal. Los estudios a largo plazo, sin embargo, están mostrando recuperación aún en la mayoría de las personas tratadas contra la anorexia. Un estudio reveló que para las personas con anorexia temprana, la terapia familiar funcionó mejor y para las personas con anorexia tardía la terapia individual de apoyo fue la más eficaz.

 

 


 

  TRATAMIENTO INCIAL

La mayoría de los pacientes anoréxicos entre moderada y severamente enfermos pueden ser ingresados en el hospital para recibir el tratamiento inicial, en particular bajo las siguientes circustancias: si la pérdida de peso sigue aun con tratamiento ambulatorio; si el peso está 30% por debajo del mínimo necesario para mantener la salud; si ocurren ritmos del corazón anormales; si la depresión es severa o el paciente es suicida; si la pérdida de potasio es severa o la presión arterial es sumamente baja. Los expertos recomiendan 10 á 12 semanas para la recuperación nutricional total. Los pacientes solían permanecer varios meses en el hospital,. Un estudio ha reportado que la terapia ambulatoria y la orientación nutricional eran tan eficaces como la hospitalización a largo plazo, pero otros han documentado la necesidad de tratamiento de hospitalización prolongado.

 

Aumento de peso. Además del tratamiento inmediato de cualquier problema médico grave, la meta de la terapia para la persona anoréxica es aumentar de peso. La meta del peso es fijada estrictamente por el médico o profesional de la salud, por lo general, dos o tres kilos a la semana. Esta meta es absoluta sin importar cuán convincentemente el paciente (o inclusive los miembros de la familia) pueda argumentar para lograr una meta de peso inferior. Los pacientes que están severamente malnutridos deberán empezar con un recuento de calorías de sólo 1.500 calorías al día para reducir las posibilidades de dolor de estómago e inflamación, retención de líquidos e insuficiencia cardíaca. Con el tiempo, al paciente se le dan comidas que contienen hasta 3.500 calorías o más al día. Los suplementos alimenticios no se recomiendan por lo general, ya que el paciente deberá reanudar cuanto antes los patrones de comer normales. Aunque comer es el problema, no se deben mantener charlas sobre el trastorno durante las comidas, pues estos son momentos para la interacción social relajada. La alimentación intravenosa o por tubos rara vez se necesita o recomienda a menos que la enfermedad del paciente sea potencialmente mortal. Nunca deberán emplearse tales medidas invasoras de alimentación como una forma de castigo durante la terapia conductual. La investigación indica que en algunos casos la dieta severa puede causar que el metabolismo se adapte a la malnutrición y resista los efectos de sobre alimentación, de tal manera que algún paciente puede tener dificultad de aumentar de peso aun cuando esté siendo alimentado adecuadamente.

Ejercicio. Para las personas con anorexia, el ejercicio excesivo es a menudo un componente del trastorno original. Los estudios han reportado que los pacientes anoréxicos en general tienen un metabolismo más alto que los individuos normales, y se necesitaban más calorías para aumentar de peso. Durante el programa de recuperación, pueden utilizarse regímenes de ejercicio muy controlados como recompensa por desarrollar buenos hábitos dietéticos y como una manera de reducir la dificultad estomacal e intestinal que acompaña la recuperación. El ejercicio no debe realizarse si todavía existen problemas médicos severos y si el paciente no ha tenido un aumento de peso significativo.

 

 


 

  ENFOQUE

Un enfoque de equipo multidisciplinario con apoyo y orientación consistentes es esencial para la recuperación a largo plazo de todos los trastornos severos del comer. Los profesionales incluidos en este equipo pueden ser especialistas de complicaciones médicas específicas, dietistas, terapéutas cognitivo conductuales y psicoterapéutas, asistentes sociales y enfermeras capacitadas. Todos estos profesionales deberán estar capacitados en la provición del tratamiento de los trastornos del comer. Los estudios han encontrado que las personas tratadas por tales especialistas tienen una tasa de mortalidad inferior que aquellos tratados sólo como pacientes psiquiátricos, un enfoque terapéutico común. Un estudio reportó un éxito significativo cuando los pacientes anoréxicos de una edad promedio de 22 años estaban empleando un enfoque en equipo dentro de una unidad pediátrica. Después de casi dos años, aunque la mitad de los pacientes desarrollaron modelos de comer excesivo-purgación, su peso promedio era el 96% del ideal, la reanudación de la menstruación ocurrió en 80% de las pacientes, y ninguna de las pacientes que deseaban quedar embarazadas, tuvieron problemas para concebir.

 

Terapia nutricional. La American Dietitian's Association ha recomendado que los dietistas formen parte del equipo de orientación a largo plazo. Estos especialistas deberán educar a los pacientes y los padres en las metas de objetivo de la atención nutricional, las respuestas del cuerpo al ciclo de comer excesivo-purgación y la dieta severa, y deberán ofrecer estrategias para la planeación de comidas. El dietista también deberá estar en comunicación cercana con los otros profesionales del equipo para integrar los resultados del trabajo conductual e interpersonal con el proceso de desarrollo de buenos hábitos nutricionales.

Terapia conductual. La terapia   conductual se concentra sólo en cambiar los hábitos dietéticos. Para las personas con anorexia, estos métodos se emplean de inmediato en el hospital para promover el aumento de peso. Por lo general, estos enfoques utilizan una recompensa por comer y un castigo por no comer (un ejemplo sería la negación de privilegios). Es importante que el castigo sea lo suficientemente fuerte para promover el cumplimiento con la dieta pero no tan severo como para que haga resaltar la autoestima ya baja del paciente, sentido de aislamiento y cualquier enfermedad psicológica que haya podido causar el trastorno. Deberá tomarse en cuenta que este método no es muy eficaz cuando se emplea solo. En un estudio de personas con bulimia, los pacientes que empleaban el conductualismo sin ningún otro método presentaron una tasa de abandono de más del 50%.

Terapia cognitivo conductual. La terapia cognitiva trabaja utilizando el principio de que un modelo de pensamiento y creencia falso acerca del cuerpo de una persona puede ser reconocido objetivamente y alterado, así cambiando la respuesta y eliminando la reacción insalubre a los alimentos. Es la primera línea de terapia para la mayoría de los pacientes con trastornos alimentarios. Durante este período, el paciente controla la ingestión diaria de alimentos y cualquier episodio de comer excesivo o purgación. Primero, el paciente deberá aprender a reconocer cualquier reacción insalubre habitual y pensamientos negativos hacia la comida mientras están ocurriendo. Deberá observarse objetivamente cualquier lapso, sin autocrítica o juicio. Mediante la información y discusión de estas respuestas con un terapéuta cognitivo, con el tiempo el paciente puede descubrir las actitudes falsas acerca de la imagen corporal y el perfeccionismo inasequible que son la base de la oposición a los alimentos y salud. A esta altura, el paciente puede retar estas ideas y respuestas afianzadas y automáticas y puede empezar a reemplazarlas con un conjunto de creencias realistas junto con las acciones basadas en autoexpectativas razonables. Las personas que se recuperan de la anorexia continúan reteniendo una necesidad fuerte de orden y precisión, indicando que aunque estos rasgos pueden hacer a una persona joven susceptible a la anorexia, son también cualidades fuertes que pueden emplearse para reconstruir una vida muy valiosa.

 

Terapia familiar. Debido al papel principal que juegan las actitudes familiares en los trastornos de alimentación, se podría argumentar que uno de los primeros pasos en el tratamiento del paciente anoréxico es buscarle ayuda y apoyo en la misma familia. Los sentimientos de culpa y ansiedad intensa que experimentan los miembros de la familia que cuidan a los pacientes anoréxicos son probablemente similares a los producidos cuando se vive con una persona suicida. Unos padres muy involucrados puede inclusive apoyar el trastorno de la alimentación del paciente por temor de su ira o aflicción o debido a la propia identificación del padre con valores culturales de la delgadez. En tales casos, es sumamente importante  que la familia comprenda por completo el peligro de este trastorno y el de que ellos forman parte de la enfermedad de su hijo --o inclusive la muerte-- promoviendo este estado. Si el paciente es hospitalizado, los expertos recomiendan que la terapia de familia empiece después de que el paciente haya aumentado de peso pero antes de ser dado de alta y por lo general deberá continuar después de que el paciente haya salido del hospital. Tal terapia es particularmente útil para los pacientes más jóvenes para quienes la familia continúa siendo una influencia grande, es importante que la persona adolescente tenga una persona mayor en quién confiar.              La información sobre los trastornos alimentarios, causas y consecuencias así como la prevalencia ,y  las técnicas psicológicas con las que se está trabajando, darán las pautas a seguir de los padres y /o personas que conviven con los/as pacientes

Farmacoterapia.

Psicofármacos para la bulimia nerviosa. Debido a la alta incidencia de depresión en los pacientes con bulimia, a menudo se recomiendan medicamentos antidepresivos si un paciente deprimido no responde a la psicoterapia . Un estudio de un año determinó, sin embargo, que cuando se empleó un antidepresivo como el único tratamiento sin terapia cognitivo-conductual, la tasa de éxito fue sólo del 18%. Los antidepresivos más comunes prescritos para la bulimia incluyen imipramina (tofranil), desipramina (norpramin) y fluoxetina (prozac). Cerca del 20% se retiran del tratamiento debido a los efectos secundarios. El prozac es eficaz en dosis mayores (60 mg) pero tiene poca repercución en el ciclo del bulímico-purgativo en dosis bajas (20 mg). Algunos ensayos están empleando naltrexone o naloxona, medicamentos que se emplean contra la drogadicción. Los investigadores esperan que estos medicamentos reducirán los opioides naturales que pueden ser secretados durante el comer excesivo. Un estudio indicó que la naloxona redujo el comer compulsivo. Algunos estudios han indicado que los niveles elevados de hormonas masculinas pueden contribuir a la depresión y el comportamiento impulsivo que conduce a algunas mujeres al comportamiento bulímico. El uso del medicamento flutamide, el cual reduce las hormonas masculinas, ayudó a dos mujeres con bulimia en una semana de tratamiento. Ambas pacientes recayeron tras detener el medicamento. Más investigación se necesita en cuanto al uso de los tratamientos hormonales.

Psicofármacos para la anorexia. Ninguna farmacoterapia ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de la anorexia o la depresión que acompaña por lo general y perpetúa el trastorno. Los efectos de la inanición intensifican los efectos secundarios y reducen la eficiencia de los medicamentos antidepresivos. Además la mayoría de los antidepresivos suprimen el apetito y contribuyen a la pérdida de peso. La fluoxetina (prozac), sertraline (zolofot), paroxetina (paxil), venlafaxine (effexor) y la fluvoxamina (luvox) son medicamentos antidepresivos conocidos como inhibidores de reabsorción de la serotonina selectivos (SSRI, por siglas en inglés); ahora se recomiendan como tratamiento de primera línea contra el trastorno obsesivo-compulsivo y pueden ayudar a las personas con anorexia. Por lo general se necesitan dosis altas para el trastorno obsesivo-compulsivo; para los pacientes que responden bien a la terapia inicial, la terapia de mantenimiento de dosis baja puede ser suficiente, aunque la mayoría de los pacientes no tienen una respuesta inicial plenamente adecuada. Pueden causar ansiedad inicial, sin embargo, y son lentos en ser efectivos. Se recomiendan dosis más bajas para las personas con bulimia. Algunos médicos recomiendan cyproheptadine (periactin), un antihistamínico, que puede estimular el apetito. No hay evidencia hasta la fecha, sin embargo, de que alguna farmacoterapia tenga beneficio específico contra la anorexia nervosa, y en la mayoría de los casos, los trastornos, la depresión y pensamiento mejoran con el aumento de peso, no debemos olvidar que para tener hambre hay que comer.

 

Restauración de la función hormonal y densidad ósea. La normalización de los balances de las hormonas reproductivas es más importante que el aumento de peso en la restauración de la función menstrual. El uso de la terapia de estrógeno para revertir la osteoporosis, sin embargo, ha sido desalentador. Un estudio reportó que una combinación de estrógeno-progesterona aumentó la densidad ósea en las mujeres con trastornos menstruales inducidos por ejercicio después de dos años, mientras que otro no encontró ningún efecto positivo en la terapia de estrógeno en el crecimiento óseo en las mujeres con pérdida ósea severa por menstruación anormal (este grupo incluía tanto personas que hacían ejercicio como personas que no hacían ejercicio).

 

 


 

 

  La anorexia y  la  bulimia pueden ser secuelas de una agresión sexual

Entre un 10 y un 15 por ciento de los pacientes que sufren anorexia o bulimia podrían haber sido víctimas de abusos sexuales durante su infancia, según ha afirmado en el Senado la presidenta del Centro de Asistencia de Víctimas de Agresiones Sexuales de Cantabria, Montserrat Pena, durante su comparecencia ante la ponencia sobre los condicionamientos extrasanitarios de estos trastornos de la alimentación.

Una institución que lleva dos años trabajando con el hospital de Valdecilla en Cantabria, que desarrolla un programa especifico de anorexia y bulimia, y deriva a este Centro a los pacientes a los que se les ha descubierto que parte de ese trastorno se debe a una agresión sexual sufrida cuando eran jóvenes, normalmente en la infancia. Las cifras adelantadas corresponden a las estadísticas realizadas por CAVA en Cantabria en relación a los 20 casos que han tratado en estos dos años, aunque Pena ha señalado que puede haber cierta comparación con el resto de España, según los estudios que han analizado.

Igualmente, explicó que normalmente los abusos se producen dentro del entorno familiar, con un inicio de cinco o seis anos, mientras que el trastorno alimenticio aflora en la adolescencia. No obstante, la psicóloga Marina Castillo, ha matizado que no debe entenderse que toda persona que ha sufrido un abuso en la infancia va a desarrollar un trastorno de la alimentación la adolescencia, sino que en su mayoría estas conductas aparecen cuando el menor no ha informado del abuso o la familia es consentidora -sabe que existe la agresión pero no interviene-.

Asimismo, ha destacado que los pacientes de este tipo sufren una anorexia diferente a la denominada "estética" -que se deriva de la vivencia del cuerpo-. "Se trata de una anorexia emocional" porque el trastorno no se desarrolla por la vivencia que la paciente tiene del cuerpo sino por distintos factores de riesgo, ha comentado. La víctima de la agresión genera aversión hacia el propio cuerpo y estados de indefensión". También sufren anorexia emocional adolescentes víctimas o testigos de malos tratos.

Por tanto, el paciente tiene otro perfil al que se atribuye normalmente a las anoréxicas -perfeccionistas y muy inteligentes, son chicas que juegan en la familia un papel de controladoras y estabilizadoras, dentro de estructuras familiares determinadas y con poca comunicación.

"La recuperación es mas lenta, son casos más complicados porque inciden muchos factores, no es un trastorno puro de la alimentación sino complicado con abusos sexuales y estructuras familiares determinadas. Además, en algunos casos la familia no colabora porque no asocia un abuso ocurrido hace muchos años al problema actual del adolescente, aunque otras sí colaboran".

 


 

 

  SOBREPESO Y OBESIDAD:

  El peso corporal es un importante indicador de salud, de allí que la normalidad del peso en función de la edad y caracteres constitucionales, sea un importante objetivo en la búsqueda cotidiana del bienestar.

Las dificultades nutricionales, las enfermedades, los inadecuados hábitos alimentarios y últimamente las modas y la cultura de la delgadez, han hecho que el peso y la imagen corporal, sean importantes motivos de preocupación y obsesión de millones de seres humanos de todas las edades y latitudes.

El sobrepeso y la obesidad es un problema con el que hay que luchar  y prevenir cotidianamente, muchas dificultades terapéuticas, también se producen por falta de adherencia al tratamiento y transgresiones de las dietas, y pueden deberse a la propia concepción negativista que la persona obesa tiene de sí mismo, lo que podría llevarle a considerarse incapaz de ejercer el control necesario sobre su comportamiento y su medio ambiente.

Los objetivos que nos agradaría trabajar en esta sección con las personas con sobrepeso y riesgo de obesidad son:

1.      Promoción de la salud, mediante la adquisición progresiva de los hábitos alimentarios sanos.

2.      Adquisición de un peso corporal razonable y saludable.

3.      Paso de una vida sedentaria o insuficientemente organizada a otra más activa y adecuada.

4.      Satisfacción subjetiva de los logros.

   

 


 

  PAUTAS PARA SALIR DE LA ENFERMEDAD

 

Muchas veces, al paciente los días se le hacen largos y pesados, mientras que otros aparecen fugaces y no le alcanzan para nada. No sabe qué hacer, se le han acumulado los compromisos, proyectos y deberes. Duda en empezar uno nuevo, continuar el que estaba haciendo o retomar aquello que había postergado. Se agobia y reprocha por todo. No está a gusto con lo que hace, pero tampoco sabe si de otro modo se sentiría mejor.

 

Si le ves desordenado y agobiado con sus cosas, no le reproches, compadezcas o hagas las cosas por él, intenta comprenderle, tranquilizarle y ayudarle a organizarse. Debe empezar a salir poco a poco de su problema.

 

Tener una ocupación diaria, es una parte importante de nuestras vidas, y si la acepta y valora, puede ser una fuente valiosa de autoestima. Le dará independencia, un sentido de propósito y una rutina diaria.

 

 

Restituyendo los hábitos básicos:

  ¿Duerme a deshoras y mal?. ¿Algunas veces prefiere dormir en el día porque le agobia el no poder hacer nada y pasa las noches de insomnio?.

  ¿Intenta dormir en el día para evadirse de sus preocupaciones, o no duerme por la noche intentando hacer unas y otras cosas?

También es posible que sus horarios y hábitos alimentarios estén cambiados. Tiene hambre a deshoras o nunca lo tiene. A veces come por la noche y el que no le vean es una tentación.

  ¿Cómo ayudarle?. Está metido en una fosa y solo no puede salir.

  Que comience por las actividades más simples y no intente abarcar todos los problemas a la vez, nunca empezaría.

 

·                    Debe reordenar sus hábitos básicos. Persuádale a que todos los día vaya a la cama y se levante de ella a las mismas horas, ésta es una necesidad y debe mantenerlo por tiempo indefinido. Mas adelante, se sentirá satisfecho de haber dormido y por ello tendrá la posibilidad de pasar un día agradable. Dormir poco y a deshoras perjudica la calidad del sueño, impide el descanso, altera el humor y merma la productividad.

·                    Acuerda con ella un horario para la ingesta y el volumen de comida que su cuerpo necesita debe ser pautado por los médicos. Su sistema digestivo también requiere reordenarse. Comiendo en sus horas, haciendo el reposo, relajándose y manteniendo la tranquilidad cuando aparecen las comprensibles molestias abdominales después de las ingestas, irá superando progresivamente el problema.

·                    También requiere habituarse a unos horarios para las excreciones. Disponerse hacer las deposiciones y acudir al servicio a una determinada hora, aunque no tenga ganas, especialmente en personas estreñidas, es saludable. Y debe ser uno de los pasos para evitar la dependencia de los laxantes.

 

Es necesario ayudarle a recuperar los hábitos básicos, su salud lo demanda, aunque ahora le veas reticente y cueste convencerle, mañana te lo agradecerá.

 

  Organizando las actividades iniciales:

  Es probable que el paciente quiera hacer sus cosas pero le fastidia no poder hacerlo. Debe saber esperar, tener paciencia y tolerancia, y la familia debe transmitir tranquilidad.

  La impaciencia y la sensación de inutilidad podría tenerla confundida. Debe salir de esto de una manera progresiva. Así como el deportista, para competir requiere de entrenamiento, ella también necesita consolidar su recuperación antes de empezar una actividad ocupacional. Sus sentimientos de culpa, intensificados por la voracidad o sensación de no poder controlar su peso corporal, podrían hacerle creer que está perdiendo el tiempo. Tranquilízala y ayúdala a aclararse en su dudas. Para reiniciar sus actividades de estudio o trabajo necesita que su salud se estabilice previamente.

  

·                    En una Primera fase:

Si está deprimida y sale poco de casa, que empiece por los pasatiempos: Oir música, ver televisión, hacerle participar en la conversación familiar. Persuadirle a salir y dar una vuelta. Inicia tú la conversación, puesto que a ella le costará, acompáñala en los paseos y enséñale los detalles atractivos de los lugares.

 

Que vea a la familia tranquila y segura.

 

Que llame a sus amigos y los reciba. Que participe de las tertulias, de juegos recreativos, salga a pasear con ellos y vayan al cine, por ejemplo.

 

·                    En una Segunda fase:

Ayúdale a organizar sus actividades según unos horarios.

 

Es aconsejable que elija actividades manuales y físicas ( si le cuesta enterarse de lo que lee), en vez de las de tipo intelectual. Aún necesitará mejorar las habilidades de concentración mental, aprendizaje, etc.

 

La artesanía, la pintura, el dibujo, escayolado y otros, le ayudarán a recuperar el interés por las cosas, mejorar el sentimiento de autovalía y a desarrollar una habilidad entretenida.

 

 Si no hay una contraindicación médica puede complementar con algunas actividades gimnásticas suaves como la relajación, yoga o ejercicios físicos de mantenimiento.

 

Con estas actividades no perderá el tiempo. Le ayudarán a relajarse, a recuperar la tranquilidad, la paciencia y la agilidad mental.

 

·                    En una Tercera fase:

Puede entrenarse en actividades propiamente intelectuales como efectuar una lectura amena de una hora por la mañana y otra por la tarde. Esta la ayudará a ejercitar la memoria de retención, la comprensión lectora y los razonamientos lógicos, los cuales son la base de todo trabajo intelectual.

 

Si se halla tranquila se enterará de lo que lee. Pide que te  comente sus lecturas o que haga un resumen.

 

Aprueba y halaga sus logros. Necesita saber que lo ha hecho bien para sentirse segura y capaz. Ella espera una señal tuya.

 

Retomando las actividades ocupacionales:

  Es preferible tener el tiempo ocupado, racionalmente organizado y debe responder a metas concretas y factibles. Su trabajo o estudio debe complementarse con los pasatiempos, uno requiere del otro.

  Debe organizar su “Plan de vida”, todos debemos tenerlo, de una manera explícita o implícita. Debe ser realista, factible y responder al día a día.

  Ayúdala a llevarlo a la práctica.

 

  Si se encuentra física y mentalmente mejor, es oportuno que empiece sus actividades cotidianas. Será un valioso complemento de su tratamiento.

·                    Que comience por poco, definiendo sus horarios y pequeñas metas. Supervisa y evalúa con ella los resultados. Es importante que acepte y valore sus pequeños logros, le ayudarán a mejorar su autoestima y a devolverle la confianza.

·                    Debe evitar competir. Estudiar por el interés que le deparan los temas. Que las notas reflejen su dedicación y conocimientos, y no la obsesión por sobresalir o ser la mejor.

·                    Iniciada la actividad, debe ser constante, es decir, hacerlo todos los días hasta adquirir un hábito. Necesita darse un tiempo para adaptarse y confiar en sí. Toma tus previsiones y cerciórate de que las cumpla.

·         Después de un tiempo, todos observarán que aunque la haya costado iniciar su trabajo, lo hace bien, e incluso se la hecho agradable e interesante.

 

 

 


 

 REHABILITACIÓN EN TRASTORNOS ALIMENTARIOS.

 

LAS OSCILACIONES DEL ÁNIMO Y DEL HUMOR.

 

Al principio del tratamiento, el humor y las emociones eran muy frágiles y  cambiantes, frecuentemente, se las veía enfadadas e irascibles. Había una hipersensibilidad y alta reactividad, todo le afectaba y parecían estar en permanente actitud defensiva. Casi todo giraba en torno a cómo se sentían con su cuerpo.

  La familia aprendió a comprenderla y a tolerarla, también a pasar un poco de ella. Ambas partes y con un poco de esfuerzo, descubrieron que así era mejor. La sobreimplicación, en las preocupaciones desmedidas y en los cuidados excesivos, producía frecuentes tensiones, reproches y culpas. Era terrible y les perjudicaba en cadena.

  Paciente y familia sabían y aunque muchas veces les costara llevarlas a cabo, se obligaban a cumplir las indicaciones del plan de vida. Se trataba de realizar determinadas actividades por las mañanas y por las tardes y había que hacerlas, cualesquiera sea la disposición  humoral y anímica. Aunque costó ponerlas en práctica, puesto que en algunas, la somnolencia efecto de los tranquilizantes o simplemente de la apatía, la dificultaba. No obstante, poco a poco, fueron descubriendo que el cumplimiento de las rutinas ayudaban atenuar las oscilaciones del humor y que cada día les costaba menos hacerlas.

  La continuidad de las actividades, educaba e igualmente, las iba centrando emocionalmente. Todos nos aferramos al plan de vida., no obstante, paralelamente participaban en actividades recreativas, en experiencias de inducción del humor opuesto y tolerancia a las frustraciones.

  En pacientes con disturbios emocionales es aconsejable trabajar la relajación, autocontrol y un análisis funcional de los desencadenantes del problema (Davidson, K. 2000) (40).

  Las consecuencias que generaba el hacer los deberes, partiendo por pequeñas cosas, eran grandemente favorables. Fue el hilo conductor para el descubrimiento de sentirse capaz de hacer algo y con ello sentirse mas tranquilos y relajados. Igualmente, estimuló la motivación y las ganas de hacer cosas. Ayudó a transformar la indiferencia en curiosidad, y la desgana  en interés.

  Habían dos categorías de respuestas emocionales predominantes durante el primer trimestre después del alta hospitalaria. El pesar, la tristeza y las tendencias al aislamiento en las pacientes afectadas de anorexia, y la hiperactividad, ansiedad e impaciencia en las pacientes con bulimia nerviosa.

 

En la medida que transcurrieron los meses, el patrón habitual que paulatinamente se fue afianzando en las anoréxicas era las de ser reservadas y tranquilas, mientras que el patrón característico de las pacientes con bulimia  era su espontaneidad y emotividad.

 

Significativamente, también a nivel de las familias, se encontraban comportamientos análogos. Los padres de las anoréxicas, estaban mucho mas relajados que durante la hospitalización, pero se les veía mas reservados y cautelosos que los padres de las bulímicas. En estos últimos, había mayor expresividad, talvez ansiedad y una considerable oscilación entre el pesimismo-optimismo, y la  alegría-tristeza.

  Después del año de tratamiento, podríamos decir que hay quietud y  tranquilidad. No obstante, hay alta susceptibilidad, siguen siendo sensibles. De las preocupaciones y obsesiones no se han olvidado, pero a la mayoría, ya no les atormenta o angustia como antes.

 

 

LAS OBSESIONES.

 

Los pacientes con diagnóstico primario de anorexia nerviosa o bulimia, en cuya sintomatología la obsesión era una de las manifestaciones predominantes, incluso con componentes delirantes en las fases críticas de la enfermedad, al ir mejorando el cuadro alimentario fue apareciendo con nitidez la presencia del trastorno obsesivo-compulsivo.

  En años recientes los hallazgos de desórdenes obsesivo-compulsivos y trastornos delusivos son frecuentes (Fear, Ch. Sharp,H. Healy, D. 2000).

  Frecuentemente, le obsesiona su cuerpo, los segmentos que más le incomodan son el abdomen, la cadera, cintura y otros. Tanto o más que antes, aunque se las ve más tranquilas, a la anoréxica le obsesiona el haber cogido peso y haber subido algunas tallas de ropa, y la bulímica se obsesiona porque a perdido el control que ejercía sobre el peso de su cuerpo, a través de los vómitos y laxantes.

  Algunos de estos pacientes padecían un trastorno obsesivo compulsivo asociado, en otros, la obsesión era parte de la sintomatología alimentaria. Los estudios sobre trastornos obsesivo-compulsivos cada vez son mas frecuentes y a nivel neurofisiológico, se acumulan evidencias de las implicaciones de las áreas orbitofrontales y del núcleo caudado como consecuencia de una desregulación neurobiológica, y en estudios neuropsicológicos correlativos, se encuentra que  los hallazgos de neuroticismo pueden ser factores predictores, y el sentido acendrado de la responsabilidad, generar  una importante vulnerabilidad (Craske, M. 1999).

  Las preocupaciones eran constantes y se hallaban centradas principalmente en el cuerpo y en la comida, era la razón de la mayoría de los altibajos emocionales y también del resto de dificultades.

 

La familia hablaba con ella, de los temas que la obsesionaba solo si estaba tranquila, lo hacían pocas veces y sin repetirlo mucho.

 

La tranquilidad y naturalidad con que los demás se tomaban las cosas era importante. No era por falta de sentimientos, afectos ni poca solidaridad, se trataba de no reforzar una expresión que a todas luces era sintomática y perjudicial.

 

Algunas de las razones del porqué, estos pacientes, tenían el tiempo racionalmente ocupado y organizado, era precisamente  para disuadir los pensamientos intrusivos e irracionales, instalados obsesivamente.

 

Otra estrategia tranquilizadora y terapéutica era, aportarle  pruebas de realidad, por ejemplo, la medición real de su cintura o una foto reciente junto a una chica igualmente delgada, para que contrastando con hechos reales pudieran encontrar los criterios y evidencias necesarias que les ayude combatir y contrarrestar la irracionalidad de algunas de sus apreciaciones.

 

En situaciones de convalecencia, las evidencias, las tranquilizaba algún momento y paliaban  transitoriamente su ansiedad. En la medida, en que fueron afianzando su estabilidad clínica, las evidencias y las razones, les servía de mucha ayuda. Es más, muchas espontáneamente, fueron redescubriendo y apreciando con objetividad las dimensiones de su cuerpo.

 

Strober (citado por Cloninger, C.R. 1999) (14), a principios de los años 80 demostró una significativa disminución de los síntomas obsesivo-compulsivos en pacientes con anorexia nerviosa después del tratamiento, pero no disminuía el rasgo obsesivo.

 

Con el tiempo, aproximadamente, entre el segundo y tercer año, y en otras mucho más tarde, se aprecia una especial sensibilidad por temas del cuerpo, les sigue preocupando, pero nada parecido a las terribles obsesiones.

 

El cumplimiento de unas pautas antiobsesivas junto a la exposición en vivo y la prevención de respuestas, ayudaron a mejorar en el 63% de los casos de trastornos obsesivo-compulsivos en el grupo de trabajo de M. Craske (1999) (37).

 

No obstante, a pesar de funcionar bien, en determinadas pacientes, la obsesión por el cuerpo como por el estudio junto a algunos síntomas compulsivos, aún persisten en nuestro grupo. La mitad de nuestras pacientes, con sintomatología obsesiva importante, además de sus trastorno alimentario padecían de un trastorno obsesivo-compulsivo.

 

 

AUTOESTIMA BAJA

 

No solo que no se aceptaban ni gustaban físicamente, sino tampoco valoraban todo lo que hacían y no se sentían capaces de hacerlo. En los inicios del tratamiento, la sensación de poca valía fue muy grande. De allí, en parte las resistencias a hacer cosas.

 

Fue necesario iniciarlas en actividades elementales, que no le demandara mucho esfuerzo hacerlas y le posibilitara continuar cada día. La lectura, el dibujo y algunas manualidades combinadas convenientemente con paseos y visitas acompañadas, las ayudaron vencer las resistencias y a organizar su día.

  Cuando salieron del hospital, ya tenían andado un buen tramo del camino, aunque persistía la sensación de poca valía. Era importante que continuara con sus actividades, se afianzara en ellas y éstas cada vez fueran de mayor envergadura. Nuestras terapeutas, se encargaban de hacerlas notar, la importancia de las cosas que estaban haciendo, y  ellas mismas, también fueron descubriendo las bondades de las cosas que estaban haciendo y que cada una tenía su valor.

  Empezando a valorar lo que hacían, estaban muy cerca de valorarse capaces de hacer cosas. Desde los logros de sus actividades,  fueron descubriéndose capaces para hacer algo, estaban mejorando en sus sentimientos de autovalía.

 

 

CONTROL DE LAS EMOCIONES

Aproximadamente, entre el sexto y octavo mes, se las ve en las revisiones y en los grupos de terapia, más tranquilas y consistentes en el transcurso de los días. También las familias han advertido aquello  y comentan sobre estos cambios. Las observamos expresivas y con gestos agradables, todo parece natural y nada forzado, también hay mas repertorio y variedad en sus temas de conversación. El paso dado es importante y es agradable apreciar los avances.

  Pensábamos que se iban aceptando. Sin embargo, la tranquilidad expresada, más parecía ser consecuencia de la atenuación de los agobios, la ansiedad  y el  malestar, independientemente, se aceptaran mas o menos.  Es más, cuando abordábamos con ellas temas vinculados a sus preocupaciones y obsesiones, estos habían variado poco. De manera que era probable, que la tranquilidad observada correspondiera a la atenuación del sufrimiento y al incremento de la capacidad de tolerancia. Pasos, igualmente importantes para el autocontrol emocional como para la aceptación de sí. 

  Era evidente, la enorme inseguridad manifiesta, observada prácticamente en todas las pacientes. Creemos que ésta se atenuó mucho debido al funcionamiento sincrónico y organizado, que le aportaba el plan de vida, sin embargo, el trabajo hasta entonces llevado a cabo, debía ser enriquecido y complementado con nuevos procedimientos, que las permitiera participar activamente.

  Hubo una etapa, al principio de los módulos, en la que preferían no pensar ni sentir, porque dudaban de todo y el sufrimiento era grande, aceptaban lo que estaba estructurado y creímos en la bondad del procedimiento en marcha. No obstante, comentábamos con el personal, a efectos de que esto que lo vemos necesario, solo sea transitorio. Así, sería benéfico, en cambio, su uso prolongado sería perjudicial.

  Hay pacientes que rompen los esquemas probabilísticos, algunas llegaban al grupo o a la revisión médica con tal algarabía que traducía su estado eufórico y era expresión de un altibajo, usualmente, por reagudización de la voracidad alimentaria y purgas. Habían otras, que sin haber tenido cambios importantes en su estabilidad clínica, tenían el ánimo subido y sus rasgos histriónicos eran llamativos, puesto que a los pocos minutos el aparente bienestar, se transformaba en sintomáticas llamadas de atención y enfados.

  En pacientes con trastornos de la personalidad y bulimia nerviosa, aumenta significativamente la sintomatología alimentaria. El diagnóstico en el eje II predomina el cluster B en bulimia nerviosa y el diagnóstico más común era el trastorno límite de la personalidad con un 55.3% (Halmi, K. Kliefield, E. 1999).  R.C. Casper, encuentra predominio de la rigidez y la obsesión en la anorexia nerviosa.